Sebastián Godínez Rivera

El título de este texto corresponde a un proverbio chino que fue pronunciado por el presidente ruso Vladimir Putin en su visita a Beijing con su homólogo chino Xi Jinping. Esta cumbre se da días después de la visita del ejecutivo estadounidense Donald Trump. A simple vista estas dos reuniones de alto nivel mandan un mensaje al mundo que es “China se consolida como un actor de la mediación a nivel global”.

La reuniones con Trump y Putin son muestra de ello, pero también su apoyo a Pakistán para la mediación en un cese al fuego en Irán y los comunicados en los que propone diálogos con los gobiernos militares de África para evitar el conflicto por mencionar algunos. Xi Jinping a diferencia de la reunión con Trump destacó los lazos con Rusia y destacó que en un mundo convulso el acercamiento entre estas naciones es fundamental, sin embargo, la forma es fondo.

Vladimir Putin es un férreo detractor de los Estados Unidos debido a las sanciones que le han impuesto, la expansión de la OTAN hacia el oeste y mantiene un temor a que Washington continúe minando su área de influencia en Asia Central. Esto data de la teoría de MacKinder de 1919 y el llamado Heartland, es decir, el corazón de la tierra. De acuerdo a esta teoría Rusia tiene en la zona del Cáucaso y Siberia las principales reservas de recursos naturales, lo cual es cierto. Debilitar a los rusos abre el camino para hacerse con los recursos y con ello convertirse en una superpotencia.

En ese sentido desde la Guerra Fría los estadounidenses que han gobernado están obsesionados con esa teoría, principalmente los demócratas. Sin embargo, en años recientes la expansión de la OTAN, la aparición de diversos gobiernos europeístas, la tensión en Medio Oriente y la construcción de corredores económicos en el Cáucaso han reavivado los temores rusos respecto a esta teoría de MacKinder. Por lo tanto, Xi Jinping apostó por halagar la relación sino-rusa y atacar a quien consideran una potencia unilateral.

Ahora bien, si se revisan las balanzas comerciales con los últimos datos Rusia es sumamente dependiente de la economía China porque el primero vende gas y petróleo, pero los segundos han inundado el mercado ruso de automóviles, electrodomésticos, textiles, carne, lácteos y mariscos por mencionar algunos. La dependencia de Rusia no está anclada a los Estados Unidos como es el caso de la propia China.

En ese sentido la colaboración económica y el peso está del lado de Beijing, aunque esto no quiere decir que no haya colaboración estratégica como la firma de la cooperación estratégica y la declaración de un orden multipolar. No es posible negar que hay relación bilateral entre ambas naciones por una razón principal y es la frontera que comparten China y Rusia. Medios de comunicación confirmaron que Xi y Putin firmaron diversos memorándums de entendimiento en cooperación científico-técnica, energética, preparación de cuadros, políticas antimonopolio, transporte ferroviario por mencionar algunos.

Como gigantes del continente asiático la colaboración es relevante al considerar que mantienen un interés común que es frenar el dominio de Estados Unidos. Pero es posible identificar que algunos rubros de los antes mencionados corresponden no solo a una asociación estratégica donde los intereses chinos son preponderantes. El tema ferroviario es esencial para la consolidación de la Nueva Ruta de la Seda que China impulsa no solo vía marítima sino terrestre y son los rusos quienes ocupan la mayor masa de territorio para conectar con Europa, Medio Oriente y parte de Asia.

En materia de formación de cuadros ambos países son referentes del autoritarismo, mientras los rusos han construído una autocracia los chinos perfeccionaron el sistema de partido único. Ambos tienen diversas experiencias que compartir en ese rubro, a pesar de que los modelos de control son distintos y la inteligencia funciona de otra forma. En materia energética es claro que Rusia tiene la preponderancia debido a las reservas de gas y petróleo que tiene y China necesita de ellas.

La colaboración es innegable, sin embargo, China continúa jugando la carta de dos caras: acercamiento con Rusia y lazos con Estados Unidos. Empero, es importante destacar que históricamente existe una desconfianza de los rusos hacia los chinos que data de la época de Stalin y Mao. El primero no creía que un país de campesinos pudiera ir al socialismo y en un primer momento durante la Revolución China de 1949 los soviéticos apoyaron al republicano Chiang Kai Chek. Durante los años sesenta y la desestalinización la relación entre Nikita Kruschev y Mao Tse Tung se tensó lo que llevó a un distanciamiento de ambos.

Los rusos mantienen esa desconfianza porque los chinos son atractivos para las naciones occidentales que han sancionado constantemente a Rusia. La cumbre Xi-Putin es importante y deberá ser analizada en el mediano y largo plazo para identificar si en verdad hubo colaboración profunda o sólo fueron declaraciones al aire. Lo cierto es que China ha cobrado un papel fundamental en el concierto internacional como negociador; habrá que ver hasta dónde llega.