pamboleros

Sebastián Godínez Rivera
La fiebre mundialista está al tope en todo el mundo y ésta tiende a homogeneizar el apoyo desde los jefes de estado y gobierno hasta la ciudadanía. La Copa Mundial no solo despierta emoción en las mayorías sino en las altas esferas del poder como monarcas, presidentes, primeros ministros y hasta dictadores. El fútbol es uno de los deportes más populares del mundo y es respaldado sin importar la clase social.
Los dictadores más sanguinarios de la historia fueron amantes del soccer como Iósif Stalin en la Unión Soviética, Adolfo Hitler de Alemania, Benito Mussolini de Italia y Francisco Franco de España. Estos personajes no solamente tenían cariño por equipos locales sino que vieron en el balompié una forma de enaltecer a sus naciones y retratarlas como potencias deportivas, por ende, esta visión estaba ligada a la superioridad política, económica y social.
Por otro lado, hay monarcas como Felipe VI de España y Guillermo Alejandro de los Países Bajos que son completamente pamboleros. El monarca español asiste a diversos torneos de fútbol y su próxima visita a tierras mexicanas para el partido España contra Uruguay es muestra de ello. Mientras que el rey de los Países Bajos se define asimismo como “un ferviente seguidor de la naranja”, apodo con el cual se conoce a la selección.
Algunos otros como Carlos III de Reino Unido y el Príncipe de Gales, William, son aficionados a equipos locales, sobre todo porque el caso de este país es particular. El Reino Unido es una confederación de varios reinos que incluyen a Escocia, Inglaterra, Gales y la de Irlanda del Norte. Por lo tanto, no existe un equipo británico sino que hay uno por cada reino, en ese sentido, si tuvieran que apoyar a una selección sería a la inglesa.
En cuanto a los presidentes hay varios nombres desde líderes democŕaticos hasta algunos autócratas, el fútbol no distingue entre la democracia y el autoritarismo. El ejecutivo turco Recep Tayipp Erdogan es un aficionado de primera al fútbol, en varias biografías se aborda que de niño se escabullía de su padre para jugar al balompié, pero cuando este lo descubrió lo obligó a dejarlo. De acuerdo a testimonios de sus compañeros de partido era muy bueno jugando y lo conocían como el jefe.
Los presidentes brasileños Luiz Inácio da Silva y Jair Bolsonaro son fieles seguidores del fútbol, eso es obvio, el gigante sudamericano es una de las grandes potencias en este deporte. La afición brasileña es una de las más grandes del mundo e incluso su playera verde amarela es utilizada por los seguidores del bolsonarismo como un distintivo cada que salen a manifestarse. Independientemente de la ideología de estos personajes el fútbol es un elemento de cohesión para la clase política y ciudadanía brasileña.
El presidente galo Emmanuel Macron también es un aficionado al soccer y brinda su apoyo a la selección francesa a través de políticas deportivas y en varias ocasiones ha asistido a partidos de la Copa del Mundo. Otros mandatarios como Jacques Chirac quien era admirador de la estrella Zinedine ZIdane, mientras que Nicolás Sarkozy era conocido por recibir a jugadores en el Palacio del Elíseo para analizar el desempeño de la selección.
Finalmente personajes que han ocupado la jefatura de gobierno en varias naciones también han sido promotoras del fútbol. En 2006 durante el mundial de Alemania la entonces canciller Angela Merkel fue una de las figuras políticas que más disfrutó los partidos. En las imágenes se le veía celebrando goles y nerviosa si la selección germana iba perdiendo. Empero, los alemanes por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial pudieron decorar sus casas, poner banderas y portar símbolos de orgullo nacional sin miedo a que esto fuera visto como una reivindicación de la superioridad.
El primer ministro croata, Andrej Plenkovic, es conocido por no ocultar su apoyo a la selección de su país, en cada torneo de la Eurocopa o del Mundial el jefe de gobierno porta con orgullo la playera de su equipo. Italia tiene una tradición de primeros ministros pamboleros como el populista Silvio Berlusconi y la primera ministra Georgia Meloni. El primero fundó el partido político Forza Italia inspirado en el cántico del equipo AC Milán del cual también fue dueño.
Mientras que Meloni no oculta sus festejos por los triunfos de la selección italiana y los considera como un elemento básico de la unidad nacional. Por último, los primeros ministros británicos son fieles seguidores del soccer como Boris Johnson y Rishi Sunak apoyaron durante la Eurocopa a la escuadra inglesa. El premier laborista Gordon Brown de origen escocés fue uno de los que propuso que se creara una selección del Reino Unido para los Juegos Olímpicos de 2012, la propuesta no prosperó.

