Sebastián Godínez Rivera

Buenas noches a todas y a todos.

Hoy es una noche verdaderamente especial; porque estamos de manteles largos. Nos reúne la celebración, el agradecimiento y, sobre todo, el orgullo de mirar el camino recorrido. Hace exactamente dos años, Alquimistas del Poder inició su viaje. Bajo el liderazgo firme y visionario de Ruby Soriano, este barco fue lanzado al mar. No zarpó a ciegas, sino con una brújula muy clara: la defensa absoluta de la libertad de expresión, el pluralismo y la democracia. 

En tiempos de ruido y polarización, este proyecto nació como un faro de resistencia y debate necesario. Nada de esto habría sido posible sin su tripulación. Este espacio se sostiene gracias a las mujeres y hombres que, semana tras semana, prestan sus valiosas plumas y prestan su voz en los Spaces, entregando lo mejor de su intelecto y su pasión.

Alquimistas del Poder tiene el privilegio de contar con articulistas de primera categoría; mentes brillantes que no solo narran la realidad nacional, sino que la explican, la desmenuzan y la analizan con rigor. Pero nuestro mayor tesoro es, sin duda, la diversidad. La riqueza de este proyecto radica en la pluralidad de miradas de cada compañera y compañero; que nos enriquece, que rompe los monólogos y que demuestra que es posible construir en la diferencia.

A dos años de haber zarpado este barco, podemos decir con orgullo que seguimos navegando con fuerza, con libertad y con la convicción intacta. Sin embargo, sabemos bien que no han sido tiempos fáciles para los alquimistas. Las amenazas, la intimidación y las presiones están a la orden del día. Lamentablemente, el país vive momentos de profunda tensión, en los que el periodismo y la disidencia son acechados por quienes consideran que tienen la verdad absoluta.

Nuestro país vive dividido desde hace ocho años; una fractura que desgasta el tejido social. Pero frente a ese panorama, bajar la cabeza jamás será una opción para nosotros. Al contrario: asumimos esas presiones como la prueba fehaciente de que este proyecto cumple con su labor primordial de informar y formar ciudadanía. Si incomodamos al poder, es porque estamos haciendo bien nuestro trabajo.

Desde hace dos años, este barco se mantiene a flote a pesar de los tsunamis de la desinformación, de los monstruos que aspiran al pensamiento único y de las olas de polarización. Nada de esto habría sido posible sin su tripulación. 

Esa pluralidad nos recuerda lo que somos capaces de lograr cuando dejamos de lado la polarización. Así como en los recientes tiempos mundialistas el país entero se unió bajo los colores patrios y ese vibrante lema de «¿Y si, sí?», hoy confirmamos que los límites no existen. Esa experiencia nos demostró que unidos somos más fuertes y que es perfectamente posible convivir, dialogar y construir con otras personas, sin importar la ideología, la condición social o las diferencias.

La relación con nuestra audiencia no es unidireccional. En Alquimistas concebimos el ejercicio informativo como un diálogo circular; cada comentario en nuestras publicaciones y cada voz que se suma a nuestros Spaces enriquece la perspectiva global del proyecto. No buscamos audiencias silenciosas que consuman información de forma pasiva, sino una comunidad de ciudadanos activos que cuestionen tanto al poder como a nosotros mismos.

Esa exigencia mutua es la que eleva el nivel del debate y nos obliga a mantener los estándares más altos de ética y profesionalismo. Ustedes son los verdaderos guardianes de este espacio. En tiempos donde la infodemia y las verdades a medias inundan el ecosistema digital, el hecho de que decidan blindar su tiempo para leernos y escucharnos es el mayor voto de confianza que podemos recibir.

Este barco, impulsado por la pluralidad de nuestro equipo, navega con una brújula muy clara: el compromiso con la verdad. Y mientras contemos con su complicidad y su mirada crítica, seguiremos abriendo ventanas donde otros intentan cerrar puertas, construyendo juntos el país que merecemos.

Este camino no es sencillo. Ejercer un periodismo que incomode al poder requiere templanza y, sobre todo, una independencia inquebrantable. Por ello, la confluencia de nuestras distintas disciplinas —desde la rigurosidad del derecho hasta la sensibilidad de las ciencias sociales— nos permite desarmar la complejidad nacional para entregarle a la ciudadanía herramientas reales de análisis.

Mirar hacia atrás y ver el camino recorrido durante estos dos años me llena de una profunda satisfacción. En un panorama mediático donde los espacios suelen estar encasillados o limitados por líneas editoriales rígidas, Alquimistas ha sido todo lo contrario: un lienzo en blanco y un micrófono abierto para la autenticidad. Aquí he podido fusionar la rigurosidad del análisis político e internacional con la calidez de las letras, compartiendo esas lecturas que nos ayudan a entender el caos del mundo o que simplemente nos sirven de refugio. 

Tener esa libertad creativa no solo es un privilegio profesional, es un alimento para el alma que me ha permitido crecer de la mano de un equipo que admiro profundamente. Agradezco enormemente la visión y la generosidad de Ruby Soriano, quien no solo concibió este proyecto, sino que ha sabido mantener el timón firme, construyendo un entorno donde la pluralidad y el respeto son la norma. 

Su invitación hace dos años fue el inicio de una travesía que ha superado cualquier expectativa. Formar parte de esta tripulación de mentes brillantes me reta todos los días a dar lo mejor de mí, con la certeza de que estamos construyendo un periodismo con memoria, con propuesta y, sobre todo, con mucha humanidad.

Al final del día, nuestro objetivo es claro: democratizar el acceso a la verdad y demostrar que otro México, uno más justo, crítico y transparente, no sólo es posible, sino urgente.