
Alquimia de Poder
Por Ruby Soriano
En pleno torbellino de la corrupción e impunidad que corona a varios de los gobernantes, diputados, senadores y militantes de Morena, partido en el poder, su dirigente nacional Ariadna Montiel, realizó una visita a Taxco, Guerrero para asistir a una “asamblea informativa” que no fue otra cosa, más que un acto disfrazado para darle un espaldarazo al senador Félix Salgado Macedonio, padre la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado.
Más que una gira, tal parece que se le cumplió el capricho a este viejo lobo de mar cuya peligrosidad es ampliamente conocida por sus correligionarios.
Entrelíneas, la visita de Montiel se leyó un tanto forzada frente a la cargada guerrerense que no desaprovechó para gritar: “Felix Gobernador”.

Tal parece que a Ariadna Montiel no le quedó de otra, pues pareciera haber sido la condición impuesta por Félix Salgado Macedonio para no convertirse en el “enemigo en casa” que opere en contra de quien resulte ungido en esa tierra caliente.
El peso del senador morenista en Guerrero es real, pero es un peso político forjado a la sombra de muchísima impunidad, corrupción y señalamientos gravísimos que derivaron en denuncias por una presunta violación y acosos.
Este historial no detuvo el fortalecimiento caciquil de un hombre que opera con muchos tentáculos en un territorio que hierve por la inseguridad, pero también por la pobreza, el hostigamiento y desplazamiento de las comunidades indígenas, así la tolerancia y negociación con grupos delincuenciales.
Guerrero es una olla exprés que Salgado Macedonio ha controlado por años.
Pareciera que la palmada de la dirigencia nacional morenista lleva implícito un poco de temor frente a lo que el senador pueda “hacer”, negociar o cabildear en contra de su partido, si es que no le dan el poder de impulsar o negociar con quienes lleguen a las candidaturas en esa entidad.
La historia de Salgado Macedonio en Guerrero es de excesos al viejo estilo de caciques que pretenden seguir negociando con quien haga falta a cambio de otorgar ese capital político forjado con y sin presiones, pero sobre todo, con muchísima impunidad.
Por momentos la dirigente nacional morenista lució incómoda frente a esa cargada prefabricada para demostrar que quien manda en suelo guerrerense es el viejo senador que dicen, con una mano legisla y con la otra gobierna.
Los excesos republicanos se hicieron presentes al ver llegar entre las empedradas calles tasqueñas un jeep wangler de los que superan el millón de pesos y en los que se mueven los que siguen pregonando: “Primero el pueblo”.
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