Por Rafael Micalco

El Congreso pidió cuentas; el gobierno respondió con discursos, descalificaciones y excusas.

La comparecencia del Coordinador de Gabinete era una oportunidad para que los poblanos a través el Congreso conocieran por fin, las respuestas que durante meses se les han negado.

Realmente era muy sencillo: explicar un proyecto que compromete 7,000 mil millones de pesos, despejar las dudas técnicas, financieras y ambientales, y demostrar que la transparencia no es solo un discurso.

Sin embargo, el resultado fue otro. Más que una comparecencia, presenciamos un ejercicio de una completa evasión disfrazado de explicación. Más que respuestas, escuchamos descalificaciones, más que datos, abundaron la exhibición de complejos de gobierno respecto de sexenios anteriores.

De inicio, llamó particularmente la atención que el Coordinador dedicara parte del escaso tiempo, a nuevamente dar connotaciones de izquierdas y derechas, de críticas al pasado, de menciones descalificando a partidos de oposición.  Ojalá con el mismo interés explicara los contratos, los estudios técnicos, las observaciones y los comentarios que durante meses se han formulado sobre el proyecto.

Además, desde antes de iniciar la sesión, el excesivo despliegue de «poder» ya era muy claro; prácticamente se adueñaron de las instalaciones del Poder Legislativo, la presencia de más de veinte personas de seguridad, mismos que decidían quién podía entrar y salir de las diferentes áreas adyacentes al Salón de Pleno.

Algunos invitados que más que escucha cumplieron las funciones de porra y para la presentación: una pantalla gigante que ni él mismo gobernador ha utilizado en sus informes de gobierno; afuera del recinto un grupo de choque que golpeó a manifestantes y a algunos integrantes de medios de comunicación.

Al Coordinador de gabinete se le olvidó que no estaba en una de sus conferencias mañaneras, se le olvidó que al Congreso asistió a cumplir con la obligación constitucional de rendir cuentas; no a descalificar con los argumentos de siempre ahora vertidos desde la tribuna.

Y nuevamente la pregunta obligada: ¿esta es la manera de gobernar?

También escuchamos, una vez más, el discurso de mirar al pasado excusando sus errores y excesos con acciones de gobiernos anteriores; la explicación de que todo lo malo ocurrió hace catorce años. ¿Y si refieren un sexenio más atrás? Estarían hablando necesariamente del sexenio de Mario Marín, sin demerito del exgobernador,  pero quienes encabezan hoy el gobierno Estatal de ahí provienen, cuando les tocó ser oposición no los vimos ni señalar, ni reclamar, mucho menos encabezar alguna especie de resistencia de lo que hoy critican con tanta pasión, como se ve que el miedo no andaba en burro; aquel gobierno Panista podrá haber tenido sus claroscuros, yo mismo tuve diferencias con ellos; pero es un hecho que en visión y vocación de gobernar no le llegan ni a los talones.

Porque gobernar no significa administrar la memoria de otros gobiernos. Gobernar significa responder por los problemas del presente.

Ya deberían dejar de ver el espejo retrovisor y comenzar a mirar hacia adelante. Porque les guste o no; gobernar implica asumir responsabilidades propias.

Cuando se abordó el tema de SOAPAP, resulta importante recordar que quienes hoy gobiernan tienen ocho años administrándolo, sin embargo, en ese mismo lapso no han emitido ninguna sanción, corrección o recomendación a Aguas de Puebla.

Y entrando al tema del Cablebús, hay datos que no desaparecen simplemente por llamarlos mentiras.

El costo estimado por pasajero del Cablebús asciende a 356 mil pesos, mientras que el sistema RUTA representa alrededor de 22 mil 500 pesos por pasajero, una diferencia de dieciséis veces más. Además, el sistema RUTA moviliza alrededor de veinticuatro veces más usuarios que los proyectados para el Cablebus.

Hasta hoy no existe una estadística, análisis, proyecto o decisión que refute este dato.

La comparecencia terminó dejando una sensación preocupante, no por las preguntas formuladas, sino por las respuestas que nunca llegaron. ¿Y esta es la izquierda que se llenan la boca de representar? Por los hechos y excesos resulta difícil creer que quienes encabezan este gobierno sean Morenos, llegaron a desplazar a los que sí son izquierda de cuño y se comportan como tal.

Pobre izquierda poblana; tan lejos de Carlos Monsiváis y tan cerca de quienes hoy representan este gobierno; pero en la vida interna de los partidos políticos no me meto. Ese es un tema que corresponde exclusivamente los militantes de MORENA.

Lo que sí me corresponde como diputado es señalar cuando un servidor público comparece ante el Congreso y decide responder con descalificaciones antes que con argumentos.

La comparecencia dejó una impresión difícil de ignorar: cuando un servidor público de primer nivel responde con evasivas, descalificaciones y discursos, en lugar de argumentos y datos, termina proyectando una preocupante falta de capacidad para el cargo que ocupa. Cómo dijera el clásico: 90% de lealtad y 10% de capacidad. El informe del Cablebus es una vergüenza y una muestra de que este gobierno parece conformarse con perfiles que no están a la altura de las responsabilidades que exige la administración pública.

Si después de horas de comparecencia lo más recordado no son las respuestas, sino las evasivas, las descalificaciones y el despliegue de poder, entonces el ejercicio fracasó.

Los poblanos esperaban un gobierno capaz de explicar cómo y por qué piensa gastar miles de millones de pesos. Y esa respuesta, una vez más, sigue pendiente.