
Sebastián Godínez Rivera
La aparición de Somos México como un nuevo partido político ha despertado entusiasmo, cuestionamientos y preocupación en sectores de oposición por la fragmentación del voto para 2027. Sin embargo, llama la atención que el instituto político encabezado por Guadalupe Acosta Naranjo y Cecilia Soto no tiene una ideología clara, incluso ellos mismos han reconocido que el partido no es de izquierda, ni de derecha ¿Entonces?.
En un contexto donde la polarización ideológica está anclada a liderazgos personalistas como lo muestra la experiencia latinoamericana La oposición desde 2023 apostó por una derechización basada en liderazgos como; Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Daniel Noboa en Ecuador o Abelardo de la Espriella en Colombia, pero Somos parece seguir otra ruta. La apuesta es la conquista del centro político.
En México la erosión de las ideologías siempre ha estado presente, e incluso varios de los partidos que gobernaron el país optaron por borrar las barreras ideológicas para captar más votos. Incluso de acuerdo a los estudios demoscópicos el votante de Morena no es que sea progresista sino que responde a otros factores como la edad, los estudios y la zona geográfica, mientras que la posición política no figura.
Cabe destacar que esa supuesta división entre progresismo y conservadurismo proviene del oficialismo, narrativa que se instauró desde 2018 para identificar a los seguidores de la 4T y sus críticos. En el caso de Somos México la apuesta está centrada en el voto anti morenista, pero también en la captación de otros sectores que pudieran generar pisos competitivos para la disputa de espacios.
Competir por el centro se ha convertido en una de las estrategias menos atractivas para la oposición mexicana, infiero que se debe a los resultados de las derechas en el subcontinente. Asimismo, el oficialismo lleva la discusión política debido al ascenso de las derechas para atacar al PRI y PAN, pero si Somos logra construir un proyecto centrista donde haya puntos de convergencia, incluso Morena perdería efectividad en su retórica.
En su declaración de principios es posible identificar diversos ejes de acción que versan en: la división de poderes, la autonomía, la funcionalidad del Estado y la construcción de ciudadanía. Partiendo de esos puntos Somos se asume como un partido socialdemócrata que apuesta por la reconstrucción de los contrapesos, mejorar la vida de la ciudadanía y apegarse a la ley y tratados internacionales que México ha firmado.
Mientras tanto, en su programa de acción aparecen divididas las agendas del partido y éstas se caracterizan por abordar los puntos que Morena ha destruído o ignorado. En las 114 cuartillas se hace mención de la inclusión para sectores de la diversidad sexual, pueblos originarios, clase media y clase baja y es llamativo porque al menos los partidos políticos existentes no tienden a reconocer los sectores a los que le hablan como parte de su pragmatismo.
En el caso de Somos la dirección de cada una de las propuestas tiene un público objetivo trazando así un proyecto bien delineado. Incluso otro elemento que llamó mi atención es que en la agenda política se retoman ideas de la reforma del Estado, promovida desde el siglo XX por Porfirio Muñoz Ledo. En lo personal no es un tema menor sino que identifica y pretende atajar uno de los problemas centrales que es la concentración del poder en el sistema político mexicano.
Por otro lado, el nuevo partido está apostando por la construcción de una estructura política que le permita anclarse en todo el país. A diferencia de Morena que tiene estructura, ésta depende de liderazgos casi caciquiles y los programas sociales, por otro lado, los partidos tradicionales han centralizado el poder y se anclaron a sus dirigentes que son cuestionables
Si Somos se institucionaliza y logra formar estructuras competitivas estaríamos viendo un progreso importante, pero que sobre todo es el más difícil como lo han analizado los estudiosos de los partidos políticos. A diferencia de otros partidos que nacen con un arraigo a ciertos grupos como lo es Construyendo Sociedades de Paz (PAZ) y sus nexos con los evangélicos, lo que le ha permitido resucitar en dos ocasiones bajo nombres distintos: Encuentro Social, Encuentro Solidario y ahora PAZ.
Somos nació de la Marea Rosa que apareció durante las manifestaciones para la defensa del INE, el poder judicial, los órganos autónomos y se aglutinó para apoyar a la oposición partidista en 2024. La capacidad de convertir un movimiento social en un partido es un fenómeno poco visto en México, pero con una construcción sólida y candidaturas ideales, el partido podría volverse competitivo.
Más allá de las pequeñas anotaciones que logré obtener, todo dependerá de lo que Somos logre construir desde hoy y hasta el inicio de las precampañas y campañas, las cuales ya iniciaron anticipadamente. El proceso electoral federal arrancará en septiembre, pero serán los resultados de las urnas lo que detone mayores análisis para diagnosticar la efectividad o no de este nuevo partido que apuesta por llenar el centro político.

