
Alquimia de Poder
Por Ruby Soriano
Puebla se está convirtiendo en un referente nacional cuando se habla de impunidad electoral. Y es que, en la capital y varios municipios de la zona conurbada, las señales de la impunidad con la que se promueven los diferentes perfiles políticos y de funcionarios gubernamentales ha expuesto la invisibilidad de una autoridad electoral que simplemente no existe.
Lonas, bardas y panfletos con promoción evidentemente adelantada de los personajes en cuestión, exhiben no sólo a los partidos políticos, sino a un gobierno que inhibe las críticas cuando se trata de explicar de dónde salen tantos recursos para promover, por ejemplo, a Gabriela Sánchez “La Bonita” quien es responsable de la Secretaría del Deporte en Puebla.
A ella le siguen una lista de varios morenistas poblanos quienes se dan a la tarea de mandar a pintar su barda, cuyo acto se ha vuelto el mensaje más claro para decir: Voy en busca de un hueso.
Los priistas y panistas no pueden decir mucho al respecto ya que se han lanzado a emular a sus contrincantes para no perder la visibilidad.
Frente a la nula reacción de las autoridades electorales en la entidad, algunas organizaciones civiles y grupos ciudadanos, están saliendo al rescate de aquellas bardas, donde se exhiben o promueven personajes políticos o de la vida gubernamental.
Asimismo, varios grupos de jóvenes se han convertido en cazadores de basura electoral. Recorren las principales avenidas de la capital poblana para retirar lonas y panfletos que se encuentran distribuidos por toda la ciudad.
Lo que hoy se observa en las calles de Puebla no sólo retrata la impunidad política y gubernamental. También exhibe la ambición de personajes que están apadrinando perfiles mediocres, sin ninguna experiencia, pero con la intención de un posicionamiento para que estos perfiles busquen el triunfo de una presidencia municipal.
La intención de todo lo anterior es que regrese aquel ingrato recuerdo de las llamadas “Juanitas”, mujeres utilizadas para ser pantalla de los grupos de poder.
La autoridad electoral se mantiene agazapada, sin mover un dedo frente a la oleada de denuncias ciudadanas que dejan en las puertas de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral, una oleada de papelería y lonas que los ciudadanos han retirado de las calles poblanas.
Esta impunidad es una malísima señal en la víspera del inicio de un proceso electoral donde el partido gobernante, junto con sus alfiles, derrocha recursos y solventa bajo el agua, una gran parte de todo lo que se está gastando para promover perfiles que, en la congruencia ciudadana, nunca ganarían una elección, pero que en tiempos de la ambición morenista, son capaces de colocar a una marioneta que sólo lea, sonría y repita el guión del script.
Es la cruda estrategia de una política contaminada, donde peligrosamente, se está extinguiendo el árbitro electoral.
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