Sebastián Godínez Rivera

El partido político, Ley y Justicia, que erigió un régimen híbrido en Polonia entre 2010 y 2023 parece que hoy está presenciando su declive. El auge de dos partidos nacionalistas, Konfederacja y la Confederación de la Corona Polaca, han debilitado la presencia de los populistas clásicos. Por otro lado, el líder del partido, Jarosław Kaczyńsky, enfrenta una rebelión interna cortesía de las facciones reformistas y autoritarias.

La renuncia de treinta diputados a las filas del partido no solo debilita su papel en el parlamento sino que devela la disputa entre grupos políticos. La razón de la ruptura se debe a que se ha nominado como candidato a primer ministro a Przemysław Czarnecki para los comicios de 2027 y la crítica provino del ex jefe de gobierno, Mateusz Morawiecki, quien pensó que él sería nominado para dicho puesto.

Lo que en su momento se consideró un partido cohesionado y disciplinado hoy comienza a mostrar fisuras que podrían terminar por reducirlo a un instituto político testimonial en el mediano plazo. Lo que en su momento se consideró como un proyecto restaurador del autoritarismo que desmanteló el estado de derecho, criminalizó la diversidad sexual, motivó la xenofobia y consolidó un régimen de partido hegemónico, ha visto su declive desde 2023.

Tras las parlamentarias de ese año Ley y Justicia perdieron la mayoría necesaria para investir gobierno, por lo tanto, una coalición de partidos europeístas impulsó a Donald Tusk para ocupar el cargo. En 2025 se celebraron elecciones presidenciales y el actual ejecutivo, Karol Nawrocki, enfrentó una oposición férrea de su adversario, Karol Trzaskowski. Actualmente, el país está marcado por el fenómeno de la cohabitación, es decir, el presidente es de un partido distinto al del primer ministro.

No obstante, la ruptura en el que es la primera minoría en el parlamento podría llevar a una reconfiguración de todo el sistema parlamentario. El partido Konfederacja muestra una tendencia hacia la alza en intención del voto, pregona una doctrina más nacionalista y ha ganado popularidad entre las juventudes. Por otro lado, Corona Polaca superó el 6% en las elecciones presidenciales, pero su atractivo proviene de que es encabezado por un líder antisistema que no tiene relación con las élites políticas tradicionales.

Por otro lado, Morawiecki tiene una larga historia desde la democratización polaca, puesto que su padre lideró una de las facciones radicales de Solidaridad, organización fundada por Lech Walesa que lo llevó a la presidencia. El exprimer ministro llamó a constituir la formación Más Desarrollo a la cual se adhirieron los treinta diputados que dejaron las filas de Ley y Justicia. El partido comienza a mostrar un desgaste propio del ejercicio del poder, pero también producto de los cuestionamientos sobre la forma de ejercer el gobierno.

Mientras tanto el líder de Ley y Justicia, Kaczyński se vio obligado a reconocer la posición de su rival dentro del PiS. El presidente del partido, antes todopoderoso, admitió que el partido tendría dos pulmones. El objetivo es detener la caída del instituto político, pero la situación no se arregla con el reconocimiento, al contrario, comienzan las disputas por la asignación de cargos, cambios en el programa del partido y posiblemente el impulso a reformas que ablanden los controles sobre las instituciones del estado. Esto saldrá a la luz durante los preparativos para las elecciones de 2027.

Hablar de karma en política es poco ético, pero parece que en el caso de Kaczyński su vida política terminaría como empezó. Durante la década de 1990 cuando Walesa ganó la presidencia con Solidaridad, Kaczyński y su hermano Lech intentaron marcar la agenda del nuevo ejecutivo, pero éste no lo permitió. En 2005 fundaron Ley y Justicia y relativamente pronto alcanzaron el poder en 2005.

Lech Kaczyński ganó la presidencia, mientras que su hermano Jarosław Kaczyński fungió como primer ministro. Sin embargo, en 2010 el presidente murió en un accidente aéreo y Jarosław quedó como el dueño del partido y del poder que le permitió consolidar un régimen híbrido. Apostó por Andrzej Duda para la presidencia, mientras que su partido tenía la mayoría parlamentaria que le permitió concentrar todo el poder.

Empero, la tensa relación entre Kaczyński y Morawiecki parece que hoy está poniendo contra la pared al fundador del neonacionalismo polaco. La aparición del segundo pulmón no necesariamente representa una mayor captación de oxígeno, sobre todo, porque en la metáfora Ley y Justicia sería el órgano dañado, mientras que la corriente de moderados aspira a consolidar otra visión.

Los estudios de los partidos políticos demuestran que cuando aparecen corrientes fuertes y moderadas dentro de formaciones autoritarias estas impulsan los cambios. E incluso una escisión puede llevar a la caída o declive del partido principal, por ejemplo, la ruptura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con la Corriente Democrática permitió el nacimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en Hungría Fidesz de Viktor Orbán fue derrotada por Peter Magyar, un orbanista moderado.