Conexión México

Por Ruby Soriano

En un momento de mucha polémica y confrontación interna en Morena, partido que gobierna México, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador reapareció en su rancho La chingada en Palenque Chiapas, desde donde salió a anunciar su nuevo libro titulado “Pueblo”.

La reaparición del líder moral de los morenistas, se dio apenas unos días después que Amílcar Olán, uno de los personajes más cercanos a sus hijos, señalado por una gran cantidad de negocios a partir de los proyectos impulsados por el gobierno obradorista, fuera ubicado en la ciudad de Lugano, Suiza.

López Obrador ignoró la polémica para hablar de un pueblo ficticio que difícilmente se puede encontrar en un país severamente golpeado por las desapariciones y el doble discurso de quienes están muy lejos de poder conectar con una austeridad que murió desde hace muchísimos meses.

López Obrador sigue frente a la negativa de reconocer que su paso por la presidencia de México levantó una gran ola de polvo plagada de impunidad, corrupción y beneficios millonarios para quienes hoy forman parte de la nueva cúpula dorada de un obradorato que está en una batalla interna contra el grupo de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

El ex presidente dedicó su libro a la mandataria, aunque en el país ya es un secreto a voces, que al interior de los grupos de poder morenistas recientemente se libró una cruenta guerra para poder elegir a quienes, con el disfraz de coordinadores de la Defensa de la Cuarta Transformación, buscarán las 17 gubernaturas que se disputarán en el 2027.

Después de ver la manera en que Morena eligió a sus coordinadores, queda claro que en el partido creado por López Obrador, la práctica de la elección simulada por encuestas, acentuó el cisma que vive el partido gobernante.

El dedazo morenista se hizo presente en una gran parte de la elección de sus 17 aspirantes.

Los viejos vicios políticos inundan a un partido morenista donde se simulan encuestas, votos a mano alzada y no hay voces democráticas.

El pueblo al que se refiere AMLO en su libro, seguramente está cada vez más distante de los ciudadanos de a pie, quienes conocieron a un obradorismo surgido en las calles, no en los grupos cupulares que hoy se disputan el poder al interior del partido gobernante.

Morena llega a las elecciones intermedias mexicanas con abolladuras en la credibilidad de un pueblo que ha visto a los personajes de mayor cercanía con el ex, presidente AMLO servirse con la cuchara grande.

La corrupción en binomio con la impunidad ha hecho en el país hoy gobernando por Claudia Sheinbaum un caldo de cultivo donde la continuidad de la mandataria también le endosa responsabilidad frente a la persistencia de mantener pactos de poder con la ex cúpula presidencial.

López Obrador escribe de un pueblo “bueno” ficticio y acomodaticio a los intereses de una sola fuerza política.

Tanto Sheinbaum como López Obrador han gobernado para un partido, no para un pueblo. Ambos, eluden mirar que el pueblo de hoy, enfrenta la crudeza de las desapariciones, el reclutamiento, la violencia extrema y la impunidad.

El pueblo que Morena mira desde sus privilegios como partido gobernante, está lastimado y en una gran parte de su población, herido por las consecuencias de abrazar el narcotráfico.

El México que tendría que ver AMLO es el de un pueblo que perdió autonomías, democracia, libertades y sobre todo, gente, mucha gente a la que seguimos buscando.

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