Sebastián Godínez Rivera

La leyenda del Rey Midas, todo lo que tocaba lo convertía en oro, terminó siendo una maldición por su avaricia. Paralelamente todo lo que toca Morena lo destruye, lo pudre o pervierte y eso también es una maldición, pero para nosotros como mexicanos.

La salida de Guadalupe Taddei de la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) es el nuevo escándalo en México, debido a la asignación de contratos millonarios y el nepotismo desbordado. Lo que comenzó con una serie de reportajes y se tradujo desde la presidencia del INE en una supuesta defensa de toda la institución, culminó con la salida de la primera presidenta del órgano electoral.

Taddei llegó a través de una insaculación (una para que se lea más elegante), osea una tómbola, que marcó el inicio del sometimiento del INE ante el morenismo. La salida de diversos trabajadores de todos los rubros, su incapacidad para construir acuerdos con otras consejerías y designar a directores de unidades y direcciones fue un problema. Pero Morena como acostumbra otorgó el superpoder de que la presidenta designara por sí sola a los miembros de la Junta General Ejecutiva.

Fue durante la aprobación de la reforma judicial que el oficialismo introdujo un regalo para la presidenta del INE. Se rompió la colegialidad y se impuso la decisión de la cabeza del instituto. Cabe destacar que cuando se diseñó la estructura del Consejo General, se hizo con el objetivo de que nadie tuviera una primacía, por ende, las decisiones debían tomarse de acuerdo con el pluralismo existente.

Un grupo de consejerías acudió al Tribunal Electoral, en ese momento ya manchado por los sucesivos golpes de estado en la presidencia y con cierta parcialidad por Morena, pero resolvió en favor de Taddei. Luego interpuso una acción de inconstitucionalidad, pero la Suprema Corte de Justicia del Acordeón, perdón de la Nación, determinó que no era procedente.

No tengo dudas que en Morena la ignorancia es una constante, hasta parece un requisito para ingresar a sus filas. Sin embargo, si conocieran un poco de la naturaleza humana sabían que el hombre es el lobo del hombre, en palabras del filósofo alemán, Friedrich Nitzche. O quizá en los grandes tratados políticos hubieran identificado el dicho del ilustrado Jean-Jacques Rosseau en El Contrato Social donde establece que el las personas nacemos buenas, pero la sociedad nos corrompe.

En el tema de INE si se deja esa cláusula del superpoder, es obvio que quien llegue intentará poner a sus incondicionales y concentrar funciones, ¿Acaso la historia de la humanidad no lo ha demostrado en diversas ocasiones?. La naturaleza humana y su fascinación por el poder son muy fuertes, incluso la frase que repiten como loros hasta el cansancio de “el poder absoluto, corrompe absolutamente” que es atribuida a López Obrador, no les hizo sentido. Paréntesis cultural, dicha frase data de 1887 en una carta de Lord Acton hacia el historiador Mandell Creighton.

La ingenuidad del oficialismo terminó por estallar una de las crisis más profundas en una de las instituciones clave. La defensa del INE fue defendido por la ciudadanía bajo el lema “el INE no se toca” (ya vieron la razón), una institución que nació de la ciudadanía y a lo largo de treinta años fue depositaria de la confianza, hoy no lo es más. Fue un balazo en el pie para los morenistas porque en caso de perder elecciones, ellos tampoco confiarán en los resultados, que vueltas da la vida.

Morena desde el día uno de gobierno destruyó todas las instituciones de vigilancia, transparencia, derechos humanos, competencia económica y el poder judicial. Con el INE optaron por su colonización, pero terminaron destruyéndoa desde dentro, casi de manual como lo escribieron Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en How democracies die. El costo de legitimidad no lo alcanzan a ver aún, para el oficialismo fue más fácil encumbrar a Taddei en el INE y luego dejarla caer; los morenos son muy malagradecidos, demostrando que entre ellos mismos se traicionan.

No ven las consecuencias y la crisis que acaban de detonar en el sistema electoral y para el sistema político. Es posible que la poca gobernabilidad que quedaba se haya erosionado, la institución que permitió la alternancia del 2000 y la victoria del lopezobradorismo, hoy está sobre arenas movedizas. Manosear las instituciones es peligroso cuando se hace desde la ideología y con toda la estolidez del mundo.