Sebastián Godínez Rivera

La coalición gobernante integrada por Morena, Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo designó a las tres personas que ocuparán un asiento en el Consejo General del INE. Todo México sabía que la inclusión de perfiles afines al oficialismoera un hecho ya que no dejarían que perfiles con autonomía llegaran al máximo órgano de dirección electoral.

Sin embargo, de los tres perfiles hay uno que es de lo más cuestionables, Arturo Chávez, quien fungía como Director de Talleres Gráficos de México quien obtuvo 99 aciertos en el examen. Al ser interpelado por los medios sobre su calificación respondió que “sabe preparar un examen” y agregó “cuando era chiquito sino sacaba 10 me ponía mal”. Sus respuestas fueron una burla hacia la ciudadanía, pero también una falta de respeto a la función electoral.

Chávez quien desde la primera década del siglo XXI simpatizó con el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador cuando éste era miembro del PRD. Asimismo, su cercanía con la hoy presidenta Claudia Sheinbaum lo convierte en un perfil alineado con Palacio Nacional, el cual no incomodará o cuestionará al partido en el gobierno. Sin duda es una decepción enorme que el último contrapeso hoy haya sido cooptado por la mayoría gobernante.

No obstante, Arturo Chávez carece de conocimientos electorales, pero él respondió “he impreso boletas y fui funcionario de casilla”, su tono burlón solo sirve para ocultar la ignorancia característica de este gobierno. No es ninguna novedad que Morena impulse perfiles como Lenia Batres, Hugo Aguilar o Estela Ríos en puestos donde la preparación académica es esencial, López siempre dijo que prefería 90% de lealtad y 10% de conocimiento; ahora Chávez sin experiencia llegará a un asiento que difícilmente llenará.

Antes el Consejo General era un espacio para hombres y mujeres con estatura intelectual, demócratas y de convicción pluralista férrea, no de correas de transmisión. Cuando México vivió el periodo de los gobiernos divididos (1997-2018) la autoridad administrativa electoral se caracterizaba por su autonomía, debatesde altura y entendimiento de los procedimientos para la preparación de elecciones. El IFE autónomo (1996-2014) y luego el INE (2014- actualidad) no fueron perfectos, pero intentaron proteger la democracia, hoy la función electoral está plagada de incertidumbre.

Es lamentable que la herradura de la democracia tenga a un personaje que carece de conocimientos técnicos, pero se vislumbra que sus participaciones serán políticas. Durante las entrevistas realizadas por el Comité Técnico Evaluador (CTE), Chávez declaró que “habría que recortar los puestos que no sean necesarios”, presumió su tesis “discurso hegemónico de la democracia enMéxico” y cuando fue cuestionado sobre su calificación de 99 respondió “soy un científico social, y los científicos sociales nos dedicamos a estudiar, ese es nuestro trabajo: estudiar y pensar lógicamente”.

Incluso su reduccionismo para afirmar que los científicos sociales solo nos dedicamos al estudio es una muestra de su falta deconocimiento en el terreno de la academia, entonces, ya mejor nihablar de los tópicos electorales. Rafael Martínez Puón analizó ensu libro

Profesionalización Versus Politización: El Eterno Vaivén de la Burocracia Mexicana hizo un análisis sobre el funcionamiento de la burocracia en México y otras naciones y advierte sobre el problema de designar perfiles politizados en vez de técnicos. Hoy el texto confirma que la politización aspira al controlde las instituciones técnicas y autónomas con el objetivo de alinearlas con el gobierno en turno.